Alimentación y naturaleza
Hay una diferencia entre los valores humanos en general y nuestros propios
valores personales. El concepto de valores humanos abarca todas aquellas cosas
que son buenas para nosotros como seres humanos y que nos mejoran como tales.
Los valores personales son aquellos que hemos asimilado en nuestra vida y que
nos motivan en nuestras decisiones cotidianas.
Podríamos comparar la diferencia entre los valores humanos en general y los
valores personales con la diferencia que hay entre ciertas comidas y su
respectivo valor nutricional para el cuerpo humano. La nutrición es para el
cuerpo lo que los valores son para la persona humana.
El cuerpo humano tiene sus requerimientos: algunos alimentos son muy
nutritivos; otros complementan la alimentación; otros son al menos tolerables
en pequeñas cantidades. Todos necesitamos una alimentación balanceada en
vitaminas, fibra, minerales y proteínas para mantener una buena salud. Algo
parecido sucede con los valores humanos: nos nutren, nos benefician como seres
humanos en diversa medida. Así tenemos toda una gama de valores culturales,
intelectuales y estéticos que promueven nuestro desarrollo humano y enriquecen
nuestra personalidad.
Cuando se habla de la nutrición corporal hay espacio para las preferencias
personales. Entre comer coliflor, chícharos o judías verdes, cada uno puede
escoger a su gusto; el número de calorías apenas varía. Nuestro organismo
asimilará estos alimentos y se nutrirá más o menos igual. Se insiste, más bien,
en que la dieta sea balanceada. El organismo cubre tus necesidades y se
mantiene en forma en la medida en que el alimento es sano y la dieta equilibrada.
En la esfera de los valores humanos se requiere también un equilibrio y que
cada uno de los valores, tomado individualmente, sea saludable. Así como
ciertos alimentos son esenciales y otros sólo sirven para adornar algún
platillo, así también los valores tienen una jerarquía, según favorezca más o
menos nuestro desarrollo humano. Una porción discreta de pastel de zanahoria
con helado de vainilla es un excelente postre para una comida familiar, pero no
se nos ocurriría comer pastel y helado tres veces al día y terminar con una
discreta porción de carne con papas. Nuestro organismo no lo soportaría
(nuestra línea tampoco). Los valores humanos también pueden ordenarse y
clasificarse de acuerdo con los beneficios que nos proporcionan. Algunos son esenciales;
otros son más periféricos.
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