martes, 4 de noviembre de 2014
La Alegría:
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Se puede definir a la alegría como algo simple cuya fuente
más grande y profunda es el amor. Sin embargo, no es tan sencilla como parece.
La alegría es un gozo del espíritu. Nosotros somos seres que experimentamos
diferentes sensaciones, el dolor, el sufrimiento, pero también las emociones
opuestas a estas, el bienestar y la felicidad.
La alegría es un gozo opuesto al dolor, ya que la primera proviene
del interior. Es decir, desde el centro de nuestra mente, de nuestra alma. Todo
ello se manifiesta con un bienestar, una paz reflejada en todo nuestro cuerpo.
Por ejemplo, sonreímos, tarareamos, silbamos y por sobre todas las cosas nos
volvemos más afectuosos. Tal es así, que este estado suele contagiar a quienes
nos rodean.
Decidir como afrontar con nuestro espíritu las cosas que nos
rodean, es la actitud por la cual surge la alegría. Es decir, no dejarse
afectar por las cosas que los rodean y decir que su paz sea mayor que las cosas
externas, por lo que esta alegría podríamos decir proviene de adentro.
Como mencionábamos anteriormente, su fuente tradicional,
intensa y grandiosa es el amor, especialmente en pareja. Cabría preguntarnos
¿por qué?, es muy simple. El amor rejuvenece y es una fuente espontánea y
profunda de alegría. Por lo tanto, ese amor es el principal combustible para
estar alegres.
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